5o. Dom
de cuaresma Ciclo C (Id=237)
Señor, hazme justicia, defiende mi causa contra gente sin piedad; sálvame del hombre injusto y malvado, tú que eres mi Dios y mi defensa.
Oración Colecta
Oremos:
Ven, Señor, en nuestra ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre con aquel
amor que impulsó a tu Hijo a entregarse por nosotros. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos...
Amén.
Yo realizaré algo nuevo y daré de beber a mi pueblo
Lectura del libro del profeta Isaías
43, 16-21
Esto dice el Señor, el que abrió un camino
en el mar y un sendero en las aguas impetuosas; el que hizo salir a la batalla
a un formidable ejército de carros y caballos, que cayeron y no se levantaron;
que se apagaron como una mecha que se extingue:
"No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo. Yo voy a realizar algo
nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan?
Abriré caminos en el desierto y haré que corran los ríos en tierra árida.
Me darán gloria las bestias salvajes, los chacales y las
avestruces; porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la llanura, para
apagar la sed de mi pueblo escogido.
Entonces el pueblo que me he formado proclamará mis alabanzas".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del Salmo 125
Grandes cosas has hecho por nosotros,
Señor.
Magnificávit Dóminus fácere
nobíscum; facti sumus laetántes
Cuando el Señor nos hizo volver del
cautiverio, creíamos soñar; entonces nos cesaba de reír nuestra boca ni se
cansaba entonces la lengua de cantar.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Magnificávit Dóminus fácere
nobíscum; facti sumus laetántes
Aun los mismos paganos con asombro
decían: "¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!" y estábamos
alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Magnificávit Dóminus fácere
nobíscum; facti sumus laetántes
Como cambian los ríos la suerte del
desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Magnificávit Dóminus fácere
nobíscum; facti sumus laetántes
Al ir, iban llorando, cargando la
semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Magnificávit Dóminus fácere
nobíscum; facti sumus laetántes
Todo lo considero como basura, con tal de asemejarme a Cristo
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los filipenses 3, 7-14
Hermanos:
Todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo.
Más aún, pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que
consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor: por cuyo amor he renunciado a
todo, y todo lo considero como basura con tal de ganar a Cristo y de estar
unido a él, no porque haya obtenido la justificación que proviene de la ley,
sino la que procede de la fe en Cristo Jesús, con la que Dios
hace justos a los que creen.
Y todo esto para conocer a Cristo, experimentar la fuerza de su resurrección,
compartir sus sufrimientos y asemejarse a él en su muerte, con la esperanza de
resucitar con él de entre los muertos.
No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me
esfuerzo en conquistarlo, porque Cristo Jesús me ha conquistado.
No, hermanos, considero que todavía no lo he logrado.
Pero, eso sí, olvido lo que he dejado atrás y me lanzo hacia adelante, en busca
de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús nos llama desde
el cielo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Preparan el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, y todos los hombres
verán al Salvador.
Nunc ergo, dicit Dóminus, convertímini ad me in toto corde vestro,
quia benígnus et miséricors sum.
o bien
Nemo te condemnávit múlier? Nemo, Dómine. Nec ego te condemnábo: iam ámplius noli
peccáre. Jn 8, 10-11
Aleluya.
Aquél de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
8, 1-11
Gloria a Ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los
Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le
acercaba; y Él, sentado entre ellos, les enseñaba.
Entonces, los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio.
Poniéndola frente a Él le preguntaron:
"Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en adulterio.
Moisés nos manda en
¿Tú qué dices?"
Le preguntaron esto para ponerle una trampa y poder acusarlo.
Pero Jesús se agachó y se puso a escribir con el dedo en la tierra.
Pero como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: "Aquel de
ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra".
Se agachó de nuevo y siguió escribiendo en la tierra. Al oír aquellas palabras,
los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más
viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie junto a
Él.
Entonces Jesús se enderezó y le preguntó:
"Mujer, ¿dónde están los que te acusaban?
¿Ninguno te ha condenado?"
Ella le contestó: "Ninguno, Señor".
Entonces Jesús le dijo:
"Tampoco yo te condeno.
Vete, pero ya no vuelvas a pecar".
Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, amados hermanos y hermanas, y pidamos la misericordia del Señor para
que, compadeciéndose de su pueblo penitente, escuche nuestras plegarias.
A cada petición respondemos: Por misericordia, Señor, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo, que se
entregó a la muerte para vivificar a su pueblo, libere a
Por misericordia, Señor, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo, que oró en
la cruz por quienes lo crucificaban, interceda ante el Padre por los pecadores,
roguemos al Señor.
Por misericordia, Señor, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo, que
experimentó en la cruz el sufrimiento y la angustia,se compadezca de los que sufren, les dé fortaleza y
paciencia y ponga fin a sus dolores, roguemos al Señor.
Por misericordia, Señor, escúchanos.
Para que el Redentor del mundo nos consuele
a nosotros, sus siervos, que en estos días nos disponemos a recordar con
veneración su cruz y nos reconforte con la fuerza de su resurrección, roguemos
al Señor.
Por misericordia, Señor, escúchanos.
Celebrante:
Dios de bondad, que quieres renovar en Cristo el universo entero, contempla
nuestra miseria y, puesto que enviaste a tu Hijo al mundo no para condenarlo,
sino para salvarlo, escucha nuestras oraciones, perdona nuestras culpas y haz
que renazca en nuestros corazones la alegría de una vida nueva y exultante.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Tú, que nos has iluminado con las enseñanzas de
la fe, escucha, Señor, nuestra oración y purifícanos por medio de este
sacrificio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Los frutos de la penitencia
Por eso, con todos los ángeles, te glorificamos y te aclamamos sin cesar: Santo, Santo, Santo...
Antífona de
En verdad les digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da fruto abundante.
Oración
después de
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, a cuantos participamos del Cuerpo y
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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